Alejandro Magno — El sueño de la conquista, las lágrimas del imperio
Alejandro Magno — El sueño de la conquista, las lágrimas del imperio El amanecer que partió el mar Cuando los cascos de los caballos rompían las aguas poco profundas, dejando huellas en la arena, el sol aún se escondía bajo el horizonte, creando solo un suave resplandor en las olas. El viento del norte soplaba contra las olas del Helesponto, y el olor a aceite y sangre de los sacrificios se asentaba en el aire de la mañana. El rey inclinó ligeramente su casco de bronce dorado y sostenía una lanza corta en su mano derecha. Esta lanza no era una simple señal temporal, era una declaración. Hizo avanzar su caballo un paso, y de repente lanzó la lanza, cortando la oscuridad con su trayectoria. El metal saltó y se clavó en la arena, y en ese momento, el grito resonó como una ola. La tierra donde la lanza aterrizó, Asia al otro lado, se convirtió en la pregunta que debía ser respondida con la espada a partir de hoy. El rey descendió silenciosamente de su cabal...